Paro armado del ELN genera tensión nacional y refuerza medidas de seguridad en Colombia
Desde la madrugada del pasado domingo y hasta la medianoche del miércoles, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) adelanta un paro armado de carácter nacional que mantiene en alerta máxima a las autoridades colombianas.
La guerrilla, catalogada como organización terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea, asegura que la medida es una protesta frente a lo que considera “amenazas de intervención imperialista” por parte del gobierno estadounidense, así como una respuesta a recientes operaciones militares en distintas regiones del país.
A diferencia de anteriores paros armados, esta acción tiene alcance nacional e implica una presión directa sobre la población civil, a la que el grupo armado ilegal ha advertido no movilizarse por carreteras y ríos, ni desarrollar actividades comerciales o productivas en territorios donde tiene presencia a través de sus frentes de guerra.
La reacción internacional no se hizo esperar. La Embajada de Estados Unidos en Bogotá expresó un rechazo categórico a la convocatoria del ELN, calificándola como una acción incoherente y violenta. “Resulta inaceptable e ilógico que un grupo narcoterrorista pretenda hablar en nombre del pueblo colombiano, cuando históricamente ha sido el principal responsable de su sufrimiento”, señaló la delegación diplomática, que además reiteró su recomendación de evitar viajes al país durante los días del paro.
Desde el inicio de la jornada, el ELN ha ejecutado ataques contra peajes, estaciones de policía y objetivos militares, además de instalar retenes ilegales y provocar la quema de vehículos de carga en distintos corredores viales del país, incrementando el temor entre transportadores y comunidades rurales.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, denunció que estas acciones afectan principalmente a campesinos, comunidades indígenas y sectores vulnerables. A través de su cuenta en la red social X, anunció recompensas de hasta 52.000 dólares por información que permita prevenir atentados y neutralizar a los responsables de actos terroristas.
Por su parte, el presidente Gustavo Petro rechazó de manera contundente el paro armado y ordenó a la fuerza pública intensificar las operaciones contra el ELN. “Estas no son amenazas contra Estados Unidos, son amenazas directas contra Colombia”, afirmó el mandatario, quien además llamó a la ciudadanía a no dejarse intimidar y a participar de las festividades decembrinas sin miedo.
Defensoría del Pueblo se pronuncia
La Defensoría del Pueblo también se pronunció, instando al grupo armado a no afectar a la población civil y solicitando al Estado reforzar las medidas de protección. En un comunicado, la entidad advirtió que los paros armados generan confinamientos, paralización económica, desplazamientos forzados y graves afectaciones a derechos fundamentales.
Cabe recordar que en enero de este año el Gobierno Nacional suspendió los diálogos de paz con el ELN tras una ola de violencia en el Catatumbo, que dejó decenas de muertos y miles de desplazados. En este contexto, el comandante del ELN, Antonio García, publicó un artículo criticando la política de seguridad estadounidense, calificándola como una estrategia imperialista.
Las autoridades mantienen operativos especiales en carreteras, sedes diplomáticas, instalaciones militares, estaciones de policía y puntos estratégicos de la infraestructura energética para prevenir nuevos ataques.
Foto: Colprensa/EFE
